Creatividad, talento, pasión artística

Esas relaciones mágicas que nos proveen tranquilidad a nuestro cerebro

El proceso para llegar a hacer una obra original

Punto 0

Cuando estamos comenzando a crear una obra, (llamémosle “punto cero”) tenemos una leve idea de lo que queremos hacer, o por ahí ninguna, pero en ambos casos nos ponemos a trabajar, comenzamos a bocetar, a manchar la hoja/tela/soporte, en resumidas palabras comenzamos a amasar la masa.

En ese momento comenzamos a comunicarnos con la materia. Nuestro consciente pasa a un estado inconsciente y se queda jugando allí con esa materia. Ese punto es el punto de pura concentración, el punto de tranquilidad, de seguridad que encontramos a la hora de estar creando algo.

Paso 1

Luego en un momento dado, salimos de ese éxtasis maravilloso para observar lo que hemos hecho, y nos asombramos. Vemos lo bueno y los errores que hemos cometido, y volvemos a sumergirnos en ese estado de pura belleza para solucionar los errores. Allí entra en juego el talento que hemos ido desarrollando, donde cometemos errores y nos damos cuenta de ellos para ir solucionándolos de manera adecuada y seguir avanzando.

Pasado un pequeño tiempo de desarrollo, hemos avanzado en la creación de esa pieza. En el “punto cero” no teníamos nada, eran solo pensamientos/palabras/ideas/miedos, ahora ya tenemos “algo material/visual” pasamos al “punto uno”.

A partir de ahí podemos estar opinando, corrigiendo, intercambiando datos, para que la obra me sorprenda, me emocione, y trabajamos sobre ella hasta que decidamos darla por acabada y podemos mostrarla, aquí la pasión por el arte es lo que nos da la fuerza para terminar la obra.

Paso 2

A partir de allí pasamos al “punto dos”: la obra es exhibida, la obra se comunica con los espectadores, y los espectadores con ella.

En el producto, obra final, podemos apreciar si hubo o no hubo creatividad, si existió la búsqueda de lo desconocido para traerlo al mundo, hacer realidad algo que en ese momento cero no estaba existiendo aún.

La creatividad es la creación de cosas nuevas, para ello hay que indagar, experimentar en lo desconocido para poder descubrir relaciones nuevas, allí surgen errores, correcciones, errores, correcciones, hasta llegar a obtener un buen resultado.
Ese proceso es propio de cada uno, es el camino obligado para desarrollar la creatividad, el talento que emociona.
La comunicación directa entre la materia y el ser humano, para obtener una obra artística bella, dependerá del talento, de la emoción que pueda transmitir el artista al espectador.

La pasión nos lleva a estar en constante movimiento de búsqueda de lo bello, potenciando el talento que cada uno tiene a través de esa inteligencia que deslumbra, que nos mantuvo alerta, intuitivos para poder resolver los problemas, dando sentido a todo lo experimentado, descubierto.

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